A SAP -y a todos los ERP por extensión- le llamaban el "cemento electrónico", ya que es muy moldeable pero, una vez instalado, se endurece y luego cuesta horrores cambiar las cosas.
En fin, hay que culparlos un poco a todos, incluso a los consultores (esto no va con segundas por David), que deberían ser los primeros en avisar al cliente de que sigue un mal camino.
Para ambientar el desastre, otra foto (del acuario de Barcelona).

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